300Corte SupremaCorte Suprema30030005059Ramiro Arújo Grau196325/07/1963Ramiro Arújo Grau_1963_25/07/196330005059INEXEQUIBILIDAD, LIMITADA AL PASADO, DE LOS ARTICULOS 1° Y 136 DE LA LEY 81 DE 1960, REORGANICA DEL IMPUESTO SOBRE LA RENTA, EN CUANTO HICIERON APLICABLE EL ARTICULO 23 DE LA MISMA LEY A LOS INGRESOS EXTRAORDINARIOS PERCIBIDOS POR LOS CONTRIBUYENTES DURANTE EL AÑO DE 1960. DERECHOS ADQUIRIDOS. IRRETROACTIVIDAD DE LA LEY Ninguna garantía ha recibido de la Constitución el contribuyente colombiano, de que no puedan ser gravados en lo futuro determinados hechos económicos, que antes no lo estaban. En cuanto los artículos l9 y 136 de la Ley 81 de 1960 le dan ciertos efectos retroactivos al 23 de la misma ley, vulneran derechos adquiridos y violan el artículo 30 de la Carta. Ningún inconveniente lógico, jurídico u ontológico se opone a que se haga una declaración de inexequibilidad en cuanto al pasado, cuando ella depende de haberse desconocido un derecho adquirido y por lo mismo pretérito. Lo que importa destacar es que el propietario de un billete de lotería o de una cédula destinada a sorteos había recibido del legislador, a través del artículo 1° de la Ley 78 de 1935, la promesa de que los premios que obtuviera en las correspondientes rifas estaban libres del impuesto sobre la renta, por cuanto no engrosarían el acervo de su renta bruta, ni eventualmente el de la líquida gravable. Tenía asegurado que cualquiera que fuera el monto de sus otras rentas, la cuantía de esos premios no sería sumada a ellas. Esos premios tan sólo podrían ser tenidos en cuenta como patrimonio. La Ley 81 de 1960 quitó a los premios de loterías o rifas esa privilegiada calidad, pues no sólo en su artículo 23 estableció que forman la renta bruta, de las que en últimas resulta la renta líquida gravable, 'los ingresos ordinarios y extraordinarios realizados en el año o período gravable, cualquiera que sea su origen y siempre que constituyan enriquecimiento", sino que en el artículo 135 deroga expresamente el aludido artículo V de la Ley 78 de 1935. Al respecto obró el legislador dentro de la más estricta legalidad, pues ninguna garantía ha recibido de la Constitución el contribuyente colombiano, de que no puedan ser gravados en lo futuro determinados hechos económicos que antes no lo estaban. Pero hizo algo más el autor de la Ley 81, y fue disponer en su artículo y que "el impuesto nacional sobre la renta y complementarios de patrimonio y exceso de utilidades, se regirán a partir del año gravable de 1960 por las disposiciones contenidas en la presente Ley", lo que reiteró en el artículo final (136) de esta manera: "Esta ley regirá a partir del año gravable de 1960". En el ordinal 11 del artículo 47 consideró como rentas exentas "las herencias, legados, donaciones, loterías, premios de rifas o apuestas, mientras estén gravados con impuestos especiales"; pero los sorteos de cédulas de capitalización no fueron objeto de gravamen especial alguno. La mencionada Ley 81 fue sancionada el 22 de diciembre del expresado año de 1960, y promulgada, mediante su inserción en el "Diario Oficial, el 24 del mismo mes y año. Luego es claro que al aplicarla, en cuanto a la noción de renta que da el artículo 23, a los premios de los sorteos de cédulas efectuados antes de su promulgación, tiene efectos retroactivos, vulnerando el derecho que los propietarios de cédulas habían adquirido durante la legislación vigente a la fecha de los sorteos, a que dichos premios no se tuvieran en cuenta en el cómputo de la renta gravable. En consecuencia, de todo lo dicho se impone hacer una declaración de inexequibilidad con relación a los artículos 1° y 136 de la Ley acusada, por cuanto dieron efecto retroactivo al 23 de la misma respecto a los premios de cédulas de capitalización, vulnerando derechos adquiridos por los propietarios de dichas cédulas, con lo cual los preceptos citados violaron el artículo 30 de la Carta. El artículo 135 en sí mismo no dispone nada hacia el pasado, por lo que es exequible. Precisamente porque la inexequibilidad depende de haber desconocido un derecho adquirido, lo que supone un suceso pretérito, es por lo que los preceptos acusados sólo son inexequibles en cuanto al pasado, y no por lo que respecta al futuro. Esta inexequibilidad parcial respecto al tiempo resulta de la propia naturaleza de las cosas, y ningún inconveniente lógico, jurídico u ontológico se opone a su reconocimiento. Corte Suprema de Justicia.-Sala Plena .-Bogotá, 26 de julio de 1963. (Magistrado ponente, doctor Ramiro Araújo Grau). 1963
Diógenes Arrieta ArrietaDemanda de inexequibilidad contra los artículos 1 y 136 de la ley 81 de 1960Identificadores30030005060true77103Versión original30005060Identificadores

Norma demandada:  Demanda de inexequibilidad contra los artículos 1 y 136 de la ley 81 de 1960


INEXEQUIBILIDAD, LIMITADA AL PASADO, DE LOS ARTICULOS 1° Y 136 DE LA LEY 81 DE 1960, REORGANICA DEL IMPUESTO SOBRE LA RENTA, EN CUANTO HICIERON APLICABLE EL ARTICULO 23 DE LA MISMA LEY A LOS INGRESOS EXTRAORDINARIOS PERCIBIDOS POR LOS CONTRIBUYENTES DURANTE EL AÑO DE 1960. DERECHOS ADQUIRIDOS. IRRETROACTIVIDAD DE LA LEY

Ninguna garantía ha recibido de la Constitución el contribuyente colombiano, de que no puedan ser gravados en lo futuro determinados hechos económicos, que antes no lo estaban. En cuanto los artículos l9 y 136 de la Ley 81 de 1960 le dan ciertos efectos retroactivos al 23 de la misma ley, vulneran derechos adquiridos y violan el artículo 30 de la Carta. Ningún inconveniente lógico, jurídico u ontológico se opone a que se haga una declaración de inexequibilidad en cuanto al pasado, cuando ella depende de haberse desconocido un derecho adquirido y por lo mismo pretérito.

Lo que importa destacar es que el propietario de un billete de lotería o de una cédula destinada a sorteos había recibido del legislador, a través del artículo 1° de la Ley 78 de 1935, la promesa de que los premios que obtuviera en las correspondientes rifas estaban libres del impuesto sobre la renta, por cuanto no engrosarían el acervo de su renta bruta, ni eventualmente el de la líquida gravable. Tenía asegurado que cualquiera que fuera el monto de sus otras rentas, la cuantía de esos premios no sería sumada a ellas. Esos premios tan sólo podrían ser tenidos en cuenta como patrimonio.

La Ley 81 de 1960 quitó a los premios de loterías o rifas esa privilegiada calidad, pues no sólo en su artículo 23 estableció que forman la renta bruta, de las que en últimas resulta la renta líquida gravable, 'los ingresos ordinarios y extraordinarios realizados en el año o período gravable, cualquiera que sea su origen y siempre que constituyan enriquecimiento", sino que en el artículo 135 deroga expresamente el aludido artículo V de la Ley 78 de 1935. Al respecto obró el legislador dentro de la más estricta legalidad, pues ninguna garantía ha recibido de la Constitución el contribuyente colombiano, de que no puedan ser gravados en lo futuro determinados hechos económicos que antes no lo estaban.

Pero hizo algo más el autor de la Ley 81, y fue disponer en su artículo y que "el impuesto nacional sobre la renta y complementarios de patrimonio y exceso de utilidades, se regirán a partir del año gravable de 1960 por las disposiciones contenidas en la presente Ley", lo que reiteró en el artículo final (136) de esta manera: "Esta ley regirá a partir del año gravable de 1960". En el ordinal 11 del artículo 47 consideró como rentas exentas "las herencias, legados, donaciones, loterías, premios de rifas o apuestas, mientras estén gravados con impuestos especiales"; pero los sorteos de cédulas de capitalización no fueron objeto de gravamen especial alguno.

La mencionada Ley 81 fue sancionada el 22 de diciembre del expresado año de 1960, y promulgada, mediante su inserción en el "Diario Oficial, el 24 del mismo mes y año. Luego es claro que al aplicarla, en cuanto a la noción de renta que da el artículo 23, a los premios de los sorteos de cédulas efectuados antes de su promulgación, tiene efectos retroactivos, vulnerando el derecho que los propietarios de cédulas habían adquirido durante la legislación vigente a la fecha de los sorteos, a que dichos premios no se tuvieran en cuenta en el cómputo de la renta gravable.

En consecuencia, de todo lo dicho se impone hacer una declaración de inexequibilidad con relación a los artículos 1° y 136 de la Ley acusada, por cuanto dieron efecto retroactivo al 23 de la misma respecto a los premios de cédulas de capitalización, vulnerando derechos adquiridos por los propietarios de dichas cédulas, con lo cual los preceptos citados violaron el artículo 30 de la Carta. El artículo 135 en sí mismo no dispone nada hacia el pasado, por lo que es exequible.

Precisamente porque la inexequibilidad depende de haber desconocido un derecho adquirido, lo que supone un suceso pretérito, es por lo que los preceptos acusados sólo son inexequibles en cuanto al pasado, y no por lo que respecta al futuro. Esta inexequibilidad parcial respecto al tiempo resulta de la propia naturaleza de las cosas, y ningún inconveniente lógico, jurídico u ontológico se opone a su reconocimiento.

Corte Suprema de Justicia.-Sala Plena.-Bogotá, 26 de julio de 1963.

(Magistrado ponente, doctor Ramiro Araújo Grau).

El doctor Diógenes Arrieta Arrieta, vecino de Cartagena, ejercitando la acción pública consagrada por el artículo 214 de la Carta, en demanda presentada ante esta corporación pide que se declaren inexequibles los siguientes artículos de la Ley 81 de 1960, reorgánica del impuesto sobre la renta:

El primero, que reza: "El impuesto nacional sobre la renta y los complementarios de patrimonio y exceso de utilidades se regirán, a partir del año gravable de 1960 por las disposiciones contenidas en la presente ley".

El 136, que prescribe: "Esta ley regirá a partir del año gravable de 1960".

El 23, limitada la acusación como más adelante se indica, que es del siguiente tenor: "La renta líquida gravable se determina así: de la suma de todos los ingresos ordinarios y extraordinarios realizados en el año o período gravable, cualquiera que sea su origen, y siempre que constituya enriquecimiento, se sustrae el costo imputable a los ingresos, con lo cual se obtiene la renta bruta…"

El 135, que dispone: "Deróganse las siguientes disposiciones: Ley 78 de 1935, artículos 1°, 2°.

Con relación al artículo.23 expresa: "La acusación del articulo 23 la limito en cuanto la disposición incluye en la renta, bruta los ingresos extraordinarios, cualquiera que sea su origen, obtenidos durante el año de 1960; la acusación del artículo 135 la formulo porque deroga el ordinal 1°, artículo 1° de la Ley 78 de 1935, y esa derogación facilita que sea renta bruta para 1960 los premios obtenidos en las rifas de las cédulas de capitalización de ese año, premios que son ingresos extraordinarios y que en el año de 1960 eran rentas exentas y patrimonio gravable por la Ley 78 de 1935, artículos 1° y 21, respectivamente; y la acusación contra los artículos 1° y 136 de la Ley 81 de 1960 es porque disponen que la reforma tributaria comienza su vigencia a partir del año gravable de 1960, vulnerando derechos adquiridos por la disposición derogada, pero vigente cuando se adquirieron ".

Refiriéndose a la acusación en general agrega: "Limito la acusación de esta demanda de inexequibilidad a sólo el año gravable de 1960, pues a contar del año de 1961 en adelante la ley .toma su cauce constitucional en el punto materia de la acusación, o sean los premios de las rifas".

El artículo de la Constitución que considera infringido es el 30.

Como "consideraciones generales" sustentatorias de la demanda expone las siguientes:

"El inciso primero del artículo 1° de la Ley 78 de 1935 exoneraba del impuesto sobre la renta las donaciones, herencias, legados, fideicomisos, loterías o rifas, y en cambio el artículo 21 de la misma Ley las gravaba con impuesto de patrimonio".

"Durante la vigencia de la Ley 78 de 1935 todos esos ingresos extraordinarios fueron considerados rentas exentas y patrimonio gravable, es decir, que dicha Ley los exoneró expresamente del impuesto sobre la renta".

"Con la expedición de la Ley 81 de 1960 aquellos ingresos extraordinarios continuaron siendo rentas exentas si por ley especial estaban sujetos a otros impuestos. Todos ellos, menos las rifas de las cédulas de capitalización, tenían impuestos especiales, por lo cual quedaron exonerados de impuestos de rentá para el año gravable de 1960 y siguientes, mientras que las rifas de cédulas que no venían gravadas ese año con impuestos por leyes especiales, constituyen renta bruta por mandato de la nueva ley, sin advertir el legislador que esas rifas de cédulas estaban exoneradas del impuesto sobre la renta, y que sólo gravitaban sobre ellas el impuesto de patrimonio".

"Por regir la ley nueva hacia atrás a contar del 1° de enero de 1960, resultan ahora gravados los premios de las rifas obtenidas durante ese año, cuando para dicho año quedaron exonerados del tributo de renta y sólo soportaba el de patrimonio".

"La verificación de los sorteos o rifas, la percepción de los valores en que consistieron A premios y su exoneración del impuesto sobre la renta, fueron hechos consumados e irrevocables y actos jurídicos perfectos durante el año gravable de 1960. El gravamen sobre la renta que ahora se les imponga con efectos al año de 1960 vulnera un derecho o un bien patrimonial que los favorecidos habían adquirido con arreglo a la primera disposición de la Ley 78 de 1935. El artículo 23 de la Ley 81 de 1960, que establece el impuesto sobre la renta con relación a tales premios, es abiertamente contraria al artículo 30 de la codificación nacional que prohíbe la retroactividad de las leyes, o sea las que vulneran un derecho. Por esta razón es inexequible el artículo 23 de la Ley 81 de 1960, en cuanto grava los ingresos extraordinarios, cualquiera que sea su origen, como los premios de rifas, entre los cuales se cuentan los de las cédulas de capitalización, gravamen que hacen posible los artículos 1° y 136 de la misma Ley reorgánica, porque prescribe que ella regirá y es aplicable a contar del año gravable de 1960, y por esta razón son igualmente inexequibles".

"También resulta inexequible el artículo 135 de la nueva ley, porque deroga, con efectos al 1° de enero de 1960, el artículo 1° de la Ley 78 de 1935, pues esta derogación también hace posible el gravamen sobre los premios, no obstante que ya el derecho se había, alquirido por medio de la disposición derogada".

Luego, como "consideraciones particulares" y en distintos capítulos, trata de la diferencia que hay entre no estar gravado y estar exento de impuesto, de los derechos adquiridos y las expectativas, de las rentas exentas y patrimonios gravables, de que los premios de las rifas entraron al patrimonio de los favorecidos, del sentido amplio que debe darse a la noción de derecho adquirido que trae el artículo 30 de la Carta, de las leyes retroactivas y no retrospectivas. Termina, después de referirse a un concepto, que estima equivocado, de la División de Impuestos Nacionales, con una exposición de jurisprudencia y doctrina sobre la materia de los derechos adquiridos.

En su vista de fondo, adversa a las pretensiones del demandante, y que la Corte estudió detenidamente, el señor Procurador General de la Nación sintetiza de la siguiente manera la cuestión sub judice:

"El problema planteado por la demanda del doctor Diógenes Arrieta Arrieta consiste en saber si es inconstitucional la Ley 81 de 1960 en cuanto establece que los premios de rifas -especialmente de las cédulas de capitalización- antes exentos del impuesto sobre la renta, en virtud de lo dispuesto por la Ley 78 de 1935 -según afirma el demandante-, quedan sujetos a dicho gravamen por ser considerados renta bruta a partir del año gravable de 1960. Piensa el demandante que tales premios, exentos, según él, en la legislación anterior, no pueden ser gravados por la Ley 81 en lo que se refiere al año de 1960, pues así se violan derechos adquiridos de quienes los han obtenido. Tales personas, que habían obtenido premios exentos del impuesto sobre la renta por la legislación vigente a tiempo de efectuarse los respectivos sorteos, tenían derechos adquiridos -estima el demandante- que, en lo referente a 1960, no podían ser vulnerados con la retroactividad, a tal vigencia tributaria, de la Ley 81 citada. Tales sorteos consumaron -agrega el actor- hechos jurídicos concretos que no pueden ser desconocidos por leyes posteriores. Insiste por lo demás el demandante en distinguir entre no estar gravado y estar expresamente exonerado, caso este último en el cual se es titular de un derecho individual. Las leyes, concluye el demandante, sólo pueden tener efectos retrospectivos cuando no vulneran derechos adquiridos, pero, en el presente caso, la Ley 81 produce efectos retroactivos, puesto que sus normas son aplicables al año gravable de 1960, período durante el cual las personas que obtuvieron premios en rifas adquirieron derechos no vulnerables por disposiciones legales ulteriores

Consideraciones de la Corte.

Al decir el artículo 1° de la Ley 78 de 1935 que entran a formar la renta bruta, entre otros ingresos, las ''ganancias, beneficios y rentas provenientes de capitales que hayan ingresado al patrimonio, del contribuyente a título de donaciones, herencias, legados, fideicomisos, loterías o rifas" (se ha subrayado), resulta claro, como acepta el señor Procurador en su vista, que los premios de loterías o rifas no eran ingresos constitutivos de renta, y, por lo tanto, no se sumaban a los ingresos que llegaban a formar la renta bruta y ulteriormente la renta líquida gravable; o lo que es lo mismo, que las sumas de dinero obtenidas a título de tales premios no integraban la base impositiva del impuesto sobre la renta del contribuyente. Es decir, que tales premios, en la práctica, venían a recibir un tratamiento análogo al de las rentas exentas, en cuanto su cuantía no engrosaba, en definitiva, el acervó de la renta líquida gravable. Por esto bien puede hablarse, para los efectos de esta providencia, de que los premios de rifas eran rentas exentas o no gravables, aunque técnicamente sea más apropiado llamarlos ingresos no constitutivos de renta, como anota el señor Procurador. En todo caso lo que importa destacar es que el propietario de un billete de lotería o de una cédula destinada á sorteos había recibido del legislador la promesa de que los premios que obtuviera en las correspondientes rifas estaban libres del impuesto sobre la renta, por cuanto no engrosarían el acervo de su renta bruta, ni eventualmente el de la líquida gravable. Tenía asegurado que cualquiera que fuera el monto de sus otras rentas, la cuantía de esos premios no sería sumada a ellas. Esos premios tan sólo podrían ser tenidos en cuenta como patrimonio.

La Ley 81 de 1960 quitó a los premios de loterías o rifas esa privilegiada calidad, pues no sólo en su artículo 23. estableció que forman la renta bruta, de la que en últimas resulta la renta líquida gravable, "los ingresos ordinarios y extraordinarios realizados en el año o período gravable, cualquiera que sea su origen, y siempre que constituyan enriquecimiento" sino que en el artículo 135 deroga expresamente el aludido artículo 1° de la Ley 78 de 1935. Al respecto obró el legislador dentro de la más estricta legalidad, pues ninguna garantía tiene recibida de la Constitución el contribuyente colombiano de que no puedan ser gravados en lo futuro determinados hechos económicos que antes no lo estaban. Pero hizo algo más el autor de la Ley 81, y fue disponer en el artículo 1° que '' el impuesto nacional sobre la renta y complementarios de patrimonio y exceso de utilidades se regirán a partir del año gravable de 1960 por las disposiciones contenidas en la presente ley", lo que reiteró en el artículo final (136) de esta manera: "Esta ley regirá a partir del año gravable de 1960". En el ordinal 11 del artículo 47 consideró como rentas exentas "las herencias, legados, donaciones, loterías, premios de rifas o apuestas, mientras estén gravados con impuestos especiales"; pero los sorteos de cédulas de capitalización no fueron objeto de gravamen especial alguno.

Ahora bien, la mencionada Ley 81 fue sancionada el 22 de diciembre del expresado año de 1960, y promulgada, mediante su inserción en el "Diario Oficial", el 24 del mismo mes y año. Luego es claro que al aplicarla, en cuanto a la noción de renta que da el artículo 23 a los premios de los sorteos de cédulas efectuados antes de. .su promulgación, tiene efectos retroactivos, vulnerando el derecho que los propietarios de cédulas habían adquirido durante la legislación vigente a la fecha de los sorteos, a que dichos premios no se tuvieran en cuenta en el cómputo de la renta gravable.

En consecuencia, de todo lo dicho se impone hacer una declaración de inexequibilidad con relación a los artículos l9 y 136 de la ley acusada, por cuanto dieron efecto retroactivo al 23 de la misma respecto a los premios de cédulas de capitalización, vulnerando derechos adquiridos por los propietarios de dichas cédulas, con lo cual los preceptos citados violaron el artículo 30 de la Carta. El artículo 135 en sí mismo no dispone nada hacia el pasado, por lo que es exequible.

Precisamente porque la inexequibilidad depende de haber desconocido un derecho adquirido, lo que supone un suceso pretérito, es por lo que los preceptos acusados sólo son inexequibles en cuanto al pasado, y no por lo que respecta al futuro. Esta inexequibilidad parcial respecto al tiempo resulta de la propia naturaleza de las cosas, y ningún inconveniente lógico, jurídico u ontológico se opone a su reconocimiento.

En mérito de todo lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala Plena, en desempeño de la facultad que le confiere el artículo 214 de la Constitución Nacional,

RESUELVE:

Decláranse inexequibles los artículos 1° y 136 de la Ley 81 de 1960, en cuanto hicieron aplicable el 23 de la misma Ley a los ingresos extraordinarios percibidos por los contribuyentes durante el año de 1960.

Comuníquese a quien corresponda.

Publíquese, notifíquese, cópiese, insértese en la Gaceta Judicial y archívese el expediente.

Gustavo Rendón Gaviria, Ramiro Araújo Grau, Humberto Barrera Domínguez, Samuel Barrientos Restrepo, Luis Alberto Bravo, Enrique Coral Velasco, Alejandro Córdoba M., Roberto de Zubiría, José J. Gómez B., Gustavo Fajardo Pinzón, José Hernández Arbeláez, Enrique López de la Pava, Simón Montero Torres, Efrén Osejo Peña, Luis Fernando Paredes Arboleda, Carlos Peláez Trujillo, Arturo C. Posada, Julio Roncallo Acosta, Primitivo Vergara Crespo, Luis Carlos Zambrano.

Ricardo Ramírez L., Secretario.