300Corte SupremaCorte Suprema30030003338192414/11/19241924_14/11/192430003338Corte Suprema de Justicia-Corte Plena, Bogotá, noviembre catorce de mil novecientos veinticuatro. 1924
Luis CorchueloDemanda de inexequibilidad contra el artículo 8.° de la Ley 64 de 1923Identificadores30030003339true75232Versión original30003339Identificadores

Norma demandada:  Demanda de inexequibilidad contra el artículo 8.° de la Ley 64 de 1923


Corte Suprema de Justicia-Corte Plena, Bogotá, noviembre catorce de mil novecientos veinticuatro.

El señor Luis Corchuelo, mayor de edad y de este vecindario, obrando en su propio nombre, solicitó de la Corte que declare inexequible el artículo 8.° de la Ley 64 de 1923, el cual dice textualmente:

"Prohíbese el funcionamiento de las loterías de carteles"

Expone el señor Corchuelo que el legislador, sin haber hecho distinción alguna entre la lotería de billetes y la de carteles, había colocado las loterías en general entre los juegos permitidos; pero que el del año pasado, a la vez que permitió la lotería de billetes por medio de la Ley 64, concediendo el derecho de establecerla a los Departamentos únicamente, prohibió la lotería de carteles. Y que es el caso que a aquel otro juego se dedica mayor número de personas que a éste, e invierten en él mayores cantidades de dinero. Manifiesta que no hay razones de orden legal ni moral que justifiquen la prohibición contenida en el artículo 8.° acusado; y que, por el contrario, con dicha prohibición se le viola a él el derecho adquirido que tiene a seguir dedicado a la explotación del juego de loterías de carteles en su establecimiento situado en la carrera 8ª, número 237, por lo cual tal artículo lo estima violatorio de los artículos 31 y 44 de la Constitución Nacional, el primero de los cuales garantiza los derechos adquiridos con justo título y el segundo permite todo oficio u ocupación honesta.

El señor Procurador General de la Nación, a quien se dio traslado de la demanda, considera que no es inconstitucional la disposición acusada, porque si bien es cierto que el artículo 31 de la Constitución garantiza los derechos adquiridos con justo título, rio se trata aquí de un derecho civil que deba respetar el legislador, pues tal articulo hace la salvedad que el interés privado debe ceder ante el interés público, y es este interés el que ha querido salvaguardiar el legislador de mil novecientos veintitrés prohibiendo la lotería de carteles. Tampoco considera violado el artículo 44 de la Constitución, porque en dicho artículo, el cual fue sustituido por el I.° del Acto legislativo número I.° de 1918, sustituido a su vez por el Acto legislativo número I.° de 1921, al permitir toda clase de oficios u ocupaciones honestas, como no definió cuáles son éstas, lo dejó a cargo del legislador, a quien le encomendó en la misma disposición el cuidado de la moralidad, la seguridad y la salubridad públicas en todo momento.

Es indudable, como lo sostiene el señor Procurador, que el artículo 3I de la Constitución garantiza únicamente los derechos adquiridos con justo título, entendiendo por tales los que en último término se contraen al derecho de propiedad. Y como al demandante no le desconoce el artículo 8.° acusado este derecho sobre alguna clase de bienes susceptibles de apropiación particular, carece de base la demanda en cuanto al apoyo que invoca en el artículo 31 citado.

Toda la cuestión se reduce al estudio de si es honesta la ocupación o ejercicio de la industria de la lotería de carteles, que afirma el demandante tiene en su establecimiento de la carrera 8ª, número 237, de modo que a ella pueda estar dedicado sin que sea dable al legislador impedírsela, ya que son los oficios, ocupaciones o las industrias honestas, las únicas que la Constitución permite y garantiza.

Preceptúa el artículo único del Acto legislativo número I.° de 1921, el cual sustituye al del Acto legislativo número I.° de 1918, artículo éste que había sustituido al 44 de la Constitución Nacional

"Toda persona podrá abrazar cualquier oficio u ocupación honesta sin necesidad de pertenecer a gremio de maestros o doctores.

"Las autoridades inspeccionarán las industrias y profesiones en lo relativo a la moralidad, la seguridad y la salubridad públicas. La ley podrá restringir la producción y el consumo de los licores y de las bebidas fermentadas."

Honesto, según el Diccionario de la Real Academia. Española, es un adjetivo que viene de la palabra latina honestus, y significa "compostura, decencia y moderación en la persona, acciones y palabras, recato,, pudor, urbanidad, decoro, modestia."

En el sentido de decente, decoroso, honrado, toma esta palabra el señor don José María, Samper, en sus comentarios al artículo 44 de la Constitución, y dice:

¿Y quién califica la honestidad de las ocupaciones Califícala, como califica la bondad de todas las cosas, el buen sentido común; pero como éste puede equivocarse, y abusar' en resolución es el legislador quien decide. Así, la regla general es ésta: son honestas todas las ocupaciones que la ley no Condene y prohíba como, perniciosas o inmorales, esto es, inhonestas. Ni puede ser de otro modo, dado que en caso de duda o discordancia entre el criterio social y. el personal, es el legislador y por aplicación el Juez quien resuelve o decide."

El comentario del señor Samper en la parte en que atribuye al legislador la facultad ilimitada, discrecional de apreciar la honestidad o inhonestidad de los oficios y ocupaciones estuvo estrictamente ajustado al precepto constitucional del artículo 44, porque el legislador no tenía entonces sobre sí ninguna autoridad encargada de juzgar acerca de la constitucionalidad o inconstitucionalidad de sus mandatos. Pero reformada como, fue la Constitución por el Acto legislativo número 3 de 191.0, en el sentido de habérsele confiado a la Corte Suprema la guarda de la integridad de la Constitución, tiene esta entidad la potestad de examinar las leyes 1 que sean-acusadas de inconstitucionales para deducir si los mandatos de éstas son o no inexequibles. Y es esto lo que está obligada a hacer en relación con el artículo 8° de la Ley 64 de 1923.

La palabra industria está tomada en el artículo 44 de la Constitución Nacional y en los Actos legislativos números primeros de 1918 y 1921, en el sentido en que la toma la Economía Política, o sea en el de conjunto de trabajos directamente productivos, entendiendo por éstos los que tienen por objeto inmediato la transformación de la materia para la satisfacción de nuestras necesidades o en el de conjunto de todas las. Ramas de la producción y comprende las industrias extractivas, la agrícola, la manufacturera la comercial la de transportes. Siendo éstas las industrias es evidente que no constituye industria alguna la explotación del juego de loterías de carteles, porque no está dirigida a la transformación de la materia para la satisfacción de nuestras necesidades, o en general, porque no está destinada: a la producción de riqueza pública. Pero si no constituye una industria sí es una ocupación, y como el constituyente ampara las ocupaciones honestas, el problema queda siendo el mismo, a saber: si la explotación del juego de lotería de carteles constituye una ocupación honesta.

A este respecto se puede afirmar que el legislador de mil novecientos veintitrés, al prohibir esta clase de lotería, prohibió la explotación de ellas. La Comisión de Representantes que introdujo como artículo nuevo el 8.° de la Ley 64 de 1923, lo sustentó así:

"Le agregamos, .como articulo nuevo, la prohibición de que funcionen las loterías llamadas de carteles que, como se sabe,, constituyen centros perniciosos para las clases pobres

De lo cual se deduce que habiendo acogido el legislador de mil novecientos veintitrés la idea de la Comisión de Representantes estimó consecuencialmente como ocupación inhonesta la explotación del juego de loterías de carteles.

Son inhonestos los juegos que llevan en sí mismo el engaño o que lo favorecen; que .exigen o conducen a apuestas de dinero suficientes para causar la ruina de familias, que fomentan la holgazanería y distraen del trabajo. El de lotería de carteles que prohibió el legislador de mil novecientos veintitrés, es el de suerte y. azar a que se dedican algunos en busca de ganancia, sujeto a contingencias que no dependen de su habilidad o destreza, porque conduce al Tomento de centros perniciosos; en manera alguna el juego como distracción social, que es admitido hasta en los hogares más severos en punto a moralidad. Fue prohibida, pues, esa clase dé juegos, por las funestas consecuencias que engendra a los que a él se entregan como ocupación inhonesta.

No hay de consiguiente razón para que sea declarado., inexequible el artículo acusado. En consecuencia, la Corte Suprema, acorde con el concepto del señor Procurador General.de la Nación, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, resuelve que no hay lugar a declarar inexequible el artículo 8.° de la Ley 64 de 1923,

Notifíquese, cópiese y publíquese en la Gaceta Judicial y archívese.

El Presidente, RAMON RODRIGUEZ DÍAGO - El Vicepresidente, Tancredo Nannetti-José Miguel Arango-Alberto Goenaga-Julio Luzardo Fortoul-Juan N. Mendez. Marceliano Pulido R.-Luis Felipe Rosales "Juan C Trujillo Arroyo. El Secretario en propiedad Teófilo Noriega.