DECRETO5981917191703 script var date = new Date(29/03/1917); document.write(date.getDate()); script falsefalseDIARIO OFICIAL. AÑO LXXXIV. 26967. 14, MARZO, 1949. PÁG. 2.MINISTERIO DE HACIENDAPor el cual se organiza la administración de las Salinas MarítimasDEROGADOfalsefalseHacienda y Crédito PúblicofalseDECRETO ORDINARIO02/04/191716/01/191902/04/1917160592342

DIARIO OFICIAL. AÑO LXXXIV. 26967. 14, MARZO, 1949. PÁG. 2.

RESUMEN DE MODIFICACIONES [Mostrar]

DECRETO 598 DE 1917

(marzo 29)

Por el cual se organiza la administración de las Salinas Marítimas

Estado del documento: Derogado.[Mostrar]

Subtipo: DECRETO ORDINARIO

El Presidente de la República de Colombia, 

  

En uso de sus facultades legales 

  

DECRETA: 

  


Artículo 1°. Habrá en la costa Atlántica una administración general de las salinas marítimas, con residencia en la ciudad de Barranquilla y con el personal y las asignaciones que se determinan enseguida: 

Un Administrador General, con un sueldo anual de$2.880.
Un secretario ayudante, con un sueldo anual de$1.200.
Un cajero contador, con un sueldo anual de$1.200
Un oficial escribiente, con un sueldo anual de$840.
Un archivero, con un sueldo anual de$840.
Un portero escribiente, con un sueldo anual de$480.

Artículo 2°. Para la vigilancia de las salinas y para el celo del contrabando, habrá resguardos permanentes en los lugares y con el personal que enseguida se expresan:

Resguardo de Barranquilla: 

  

Un Jefe, dos Cabos, un Cabo motorista, siete guardas, dos guardas remeros. 

  

Resguardo de las salinas del Torno: 

  

Un celador, un Cabo, cuatro guardas, dos guardas remeros. 

  

Resguardo de las salinas de Puerto Belillo: 

  

Un celador, un Cabo, cuatro guardas, dos guardas remeros. 

  

Resguardo de las salinas de Galerazamba: 

  

Un celador, un Cabo y cuatro guardas. 

  

Resguardo de las salinas de Santa Marta y Pozos Colorados: 

  

Un celador, dos Cabos y ocho guardas. 

  

Resguardo de las salinas de Tasajeras y Mondogal: 

  

Un celador, tres Cabos, siete guardas, dos guardas remeros. 

  

Resguardo de las salinas de Ríohacha: 

  

Un celador, dos Cabos y diez guardas. 

  

Resguardo de Calamar: 

  

Un Jefe, dos Cabos, cuatro guardas y dos guardas remeros. 

  

Resguardo de Cartagena: 

  

Un Jefe, dos Cabos y tres guardas. 

  


Artículo 3°. El personal de los resguardos gozará de las siguientes asignaciones mensuales. 

  

$140 el jefe del Resguardo de Barranquilla; $100 los celadores de las salinas con excepción del celador de las salinas de Puerto Belillo, que ganará $60; $80 los Jefes de los resguardos de Cartagena y de Calamar; $30 cada Cabo; y $24 Cada Guarda. 

  


Artículo 4°. El resguardo de Barranquilla tendrá una sección ambulante, que vigilará ambas orillas del río Magdalena y las poblaciones en ellas situadas, hasta Remolino, los caños que conducen a Ciénaga, las salinas de la Arena, La Rosita, los Callejones, y el Rincón, y los demás criaderos situados a orillas de los caños que se desprenden de la Ciénaga Grande. 

  

Parágrafo. A órdenes del jefe del resguardo de Barranquilla, y para el servicio de la sección ambulante, estarán una lancha de vapor o de gasolina y una canoa de velas. 

  


Artículo 5°. El resguardo de Tasajeras y Mondogal tendrá una sección ambulante, que vigilará la Ciénaga Grande y sus alrededores, y mantendrá en la población de Ciénaga una sección para la vigilancia de esta y de Puebloviejo. El personal del resguardo se turnará constantemente para el servicio de una y otra sección. 

  


Artículo 6°. El resguardo de Santa Marta y Pozos Colorados vigilará también la salina de Chengue y sus alrededores. 

  


Artículo 7°. El resguardo de Calamar tendrá una sección ambulante que vigilará el río Magdalena y sus puertos y caños hasta Remolinos. 

  


Artículo 8°. El resguardo de Sabanilla y Puerto Belillo mantendrá en Salgar un retén que será renovado constantemente. 

  

Del Administrador General 

  


Artículo 9°. El Administrador General es el agente inmediato del Gobierno en todo lo relativo a la administración de las salinas marítimas, y obrará a las órdenes del Ministerio de Hacienda. Tiene el carácter de empleado de manejo, rendirá sus cuentas a la corte del ramo y prestará caución los términos provenidos en el Código Fiscal. 

  

Fijase en $2.000 el monto de la caución que debe prestar el administrador general. 

  


Artículo 10. Los empleados de la administración, los celadores, el personal de los resguardos, los explotadores y en general todas las personas que intervengan en la explotación de las salinas estarán a las órdenes del administrador General. 

  


Artículo 11. Son funciones y deberes del administrador general: 

  

1° Cumplir y hacer cumplir este Decreto y todas las disposiciones legales y administrativas sobre las salinas marítimas. 

  

2° Dictar un reglamento, en armonía con las disposiciones de este decreto, sobre organización del servicio interno de las oficinas y resguardos de su dependencia, en el que se establezcan con claridad y precisión las funciones y deberes de los empleados y los detalles complementarios del servicio administrativo de las salinas. Este reglamento necesita de la aprobación del Ministerio de Hacienda; 

  

3°Determinar los lugares de cada salina en que debe funcionar los celadores y resguardos, pudiendo aumentar transitoriamente el personal de Cabos y guardas en las épocas de cosecha, cuando haya necesidad urgente de extender la vigilancia; pero las resoluciones que dicte con este objeto necesitan de la aprobación del ministerio de Hacienda; 

  

4°Vigilar la exacta recaudación de la renta y celar el contrabando por todos los medios a su alcance: 

  

5° Hacer permutas entre los empleados de los distintos resguardos cuando así convenga al buen servicio de la renta, pero entre empleados de igual categoría; 

  

6° Cuidar de que los empleados cumplan con sus deberes, para lo cual podrá imponerles multas de $1 a $10, según la gravedad de las faltas en que incurrieren. En los casos más graves podrá decretar la suspensión temporal de los empleados. Las resoluciones sobre las multas ó suspensión deberán ser sometidas a la censura del Ministerio de Hacienda; 

  

7° Conceder licencia hasta por treinta días a los subalternos de la administración y a los celadores y miembros de los resguardos, así como remplazar en interinidad a quienes se separen transitoriamente del servicio, debiendo someter los Decretos o resoluciones que dicte al efecto a la aprobación del Ministerio de Hacienda; 

  

8° Reglamentar con la aprobación del Ministro del ramo, las funciones de los directores de explotación de modo que se garanticen los derechos e intereses del fisco y de los explotadores; 

  

9° Visitar periódicamente las salinas que se exploten, las oficinas de los celadores y de los resguardos, a fin de hacer cumplirlas disposiciones orgánicas de la renta, e indicar al Gobierno las reformas y mejoras que la observación y la experiencia le aconsejen para la marcha eficaz y ordenada de la administración de las salinas. 

  

10 Estudiar y poner en práctica, con la aprobación del Gobierno, los medios de conservar y mejorar las salinas y criaderos, para obtener el mayor rendimiento posible y conseguir la mejora de la calidad de la sal; 

  

11 Reconocer y ponerles el Páguese a las cuentas a cargo de la administración, por los gastos de personal y material; 

  

12 Ejercer de funcionario de instrucción para la investigación de los delitos de fraude a la renta; y 

  

13 Los demás que se le fijan en este Decreto y los que se le atribuyan por Leyes o Decretos posteriores. 

  

De los empleados de la administración 

  


TEXTO CORRESPONDIENTE A [Mostrar]


Artículo 12. El secretario ayudante es el segundo del administrador general, autorizará sus providencias, lo reemplazará cuando salga del lugar de su residencia en ejercicio de sus funciones, y cumplirá los demás deberes que se le señalen en el reglamento, en los Decretos y resoluciones del Gobierno y en las Leyes. 

  


Artículo 13. El cajero contador será responsable ante el administrador, de los fondos que maneje, para lo cual otorgará caución notarial a satisfacción del mismo administrador y por la suma que fije el reglamento. 

  


Artículo 14. Son funciones del cajero contador: 

  

1ª Recibir y manejar los fondos destinados al pago de los gastos de personal y material de las salinas; 

  

2ª Llevar las cuentas de la administración, para lo cual se conformará con los preceptos del Código Fiscal y los reglamentos de contabilidad general; 

  

3ª Incorporar en las suyas las cuentas de las otras oficinas pendientes de la administración; y 

  

4ª Las demás que se le señalen en el reglamento orgánico de la oficina. 

  


Artículo 15. El oficial escribiente, además de los deberes que se le impongan en el reglamento, tendrá las funciones siguientes: 

  

1ª Levará un libro de registro de las cantidades de sal pesadas y entregadas por los celadores en cada salina, con especificación de los nombres de los explotadores y de las fechas en que se pesen y se despachen las sales; datos que tomará de los avisos sobre las sales pesadas y despachadas que los celadores deben mandar a la administración general, 

  

2ª Comparar los datos de estos avisos con los de las relaciones que los celadores deben enviar a los administradores de aduanas y con los cuadros de que tratan los artículos 20, ordinal 9º y 62 de este Decreto; y dar cuenta inmediata al administrador general cuando observe diferencias entre esos documentos; y 

  

3ª Formular los cuadros estadísticos de la producción de cada salina y en general d todas las salinas marítimas, con expresión de la cantidad computada de sacos de sesenta y dos y medio kilogramos, la clase, la salina productora, las fechas de las cosechas, las aduanas de la internación y los derechos causados. 

  


Artículo 16. Los otros empleados de la administración tendrán las funciones y deberes que les señale el reglamento orgánico de la oficina. 

  

De los Celadores 

  


Artículo 17. Los Celadores son los empleados encargados especialmente del cuidado y de la vigilancia de las salinas, y responden de la sal explotada y de todos los elementos que el Gobierno y los explotadores pongan a su cuidado con destino a la explotación. 

  


Artículo 18. Los celadores, antes de tomar posesión de sus puestos, deben otorgar caución a satisfacción del administrador general, de $300 a $1.000, para responder de su manejo, sin perjuicio de la responsabilidad general del mismo administrador. Este determinará en cada caso la cuantía de la caución en vista de la importancia de los bienes que el celador va a vigilar y a manejar, y la aceptará a nombre del Gobierno. 

  


Artículo 19. Los celadores son los jefes de los resguardos en cada salina o grupo de salinas, y tonto ellos como los empleados de los resguardos tienen el carácter de agentes de policía para todo lo que se refiere a hacer guardar el orden en la salina a su cargo. 

  


Artículo 20. Son funciones de los celadores: 

  

1ª. Llevar un libro de registro para inscribir en él las licencias de recolección, y en el que constará lo siguiente. La fecha de la inscripción, el nombre del interesado; la calidad y la cantidad de la sal que quiera recoger, la salina donde ha de tomarla, y la aduana por donde ha de ser internada; 

  

2ª Dar aviso inmediato al administrador general y a la respectiva aduana del día en que comience la recolección, y luego del día en que termine; 

  

3ª Dirigir y vigilar la recolecta de la sal; 

  

4ª Recibir y hacer guardar en las bodegas, debidamente empacados, los bustos de sal que le entreguen los directores de explotación y conservar en su poder las llaves de dichas bodegas; 

  

5ª Presenciar personalmente la pesada de la sal que corresponde a cada interesado, y dar cuenta inmediata a la administración general de las remesas de sal que hagan a las aduanas. La pesada de la sal deberá hacerse el mismo día en que haya de ser cargada en el vehículo que ha de conducirla a la aduana, y el celador dispondrá que cada remesa vaya acompañada por los guardas necesarios para su vigilancia. 

  

6ª Junto a cada remesa de sal se enviará a la aduana correspondiente una guía, en que conste lo siguiente: número de orden, salina de origen, fecha de la expedición, número de sacos, peso en kilogramos, calidad de la sal, nombre del dueño, número de la licencia, valor de los derechos, y firma del celador. La guía se desprenderá del talonario correspondiente; las que se anulen por error u otro motivo deben volver a adherirse al correspondiente talonario; 

  

7ª Expedir a cada interesado un certificado de las remesas de sal que haya hecho a las aduanas, de conformidad con los ordinales anteriores; 

  

8ª Dar cuenta semanalmente a los respectivos administradores de aduana de las guías que hayan expedido por remesa de sal; 

  

9ª Formular al fin de cada cosecha un cuadro general de la producción de sal. De estos cuadros extenderán cuatro ejemplares: uno para el Ministro de Hacienda, otro para la Corte de Cuentas, otro para la administración general y el cuarto lo conservarán en su poder. El cuadro expresará lo siguiente: los nombres de los recolectores, la cantidad de sacos, el peso, y las clases de sal recolectadas por cada uno de ellos; la aduana de la internación; las remesas hechas a éstas, con los números de las respectivas guías y los derechos causados. 

  

10ª Dirigir los trabajos que disponga la administración, general para la conservación o mejora de las salinas, cuando esos trabajos se hagan por administración y cuando se hagan por contratos inspeccionar el exacto cumplimiento de estos; y 

  

11ª Los demás que se les impongan por este Decreto, por el reglamento y las disposiciones legales posteriores. 

  

De los Resguardos 

  


Artículo 21. Los Resguardos tienen por función principal ejercer una vigilancia activa y permanente para evitar todo daño en las salinas o los edificios y enseres de toda clase de que ellas dispongan, y para evitar el contrabando a la renta y perseguir y capturar el que se haya hecho. 

  


Artículo 22. Los resguardos estarán todos bajo la dependencia del administrador general de las salinas y cumplirán las ordenes que éste les comunique, así como los deberes que les imponga el reglamento. 

  

Parágrafo. En el reglamento se detallarán los servicios que los Cabos y los guardas están obligados a prestar en beneficio de las salinas y de sus dependencias, especialmente en las épocas en que no haya explotación. También se detallarán en el reglamento las facultades de los celadores, jefes, cabos y guardas, en su calidad de agentes de policía, para los efectos de hacer guardas el orden entre los individuos que recolecten sal en las salinas. 

  


Artículo 23. El jefe del resguardo de Barranquilla tendrá el carácter de inspector de todos los resguardos y celadurías y será el empleado que, a nombre y lugar del administrador general, cuando este no pueda hacerlo personalmente, visitará tales resguardos y celadurías para cerciorarse de que en ellos se cumplen estrictamente las disposiciones de este Decreto y las órdenes del administrador, y d que se ejerce la debida vigilancia para evitar el fraude de la renta. 

  

Rentas y Gastos 

  


Artículo 24. Todo pago a la renta de salinas marítimas, sea por derechos de consumo, por remates, por multas o por cualquier otra causa, deberá hacerse precisamente en la aduana respectiva. En consecuencia, es absolutamente prohibido a los empleados de la administración general, a los celadores y a los demás miembros de los resguardos, recibir dinero por pagos a la renta. 

  


Artículo 25. Los administradores de aduanas incorporarán en sus cuentas los ingresos correspondientes a la renta de salinas, y los comprobarán con las guías expedidas por los celadores, las copias autenticadas de las diligencias de remate, los avisos de imposiciones de multas, etc. 

  


Artículo 26. De conformidad con la clasificación del artículo 55 de este Decreto, las distintas clases de sal pagarán, por cada doce y medio kilogramos, un derecho de consumo así: 

  

$ 0-45 la sal de primera clase; 

  

$ 0-30 la sal de segunda clase; y 

  

$ 0-15 la sal de tercera clase. 

  


Artículo 27. La sal extranjera pagará los siguientes derechos de importación, por cada doce y medio kilogramos: 

  

$ 0-75 la sal que se introduzca por las aduanas del Atlántico; 

  

$ 0-25 la sal que se introduzca por las aduanas del Pacífico; 

  

$ 0-55 la sal que se introduzca por la aduana de Cicuta: y 

  

$ 0-40 la sal que se introduzca por las aduanas de Arauca, Orocue, y bajo Caquetá. 

  


Artículo 28 La sal producida por las salinas del Atlántico, que se destine para el consumo en los Departamentos del Valle, Cauca y Nariño, no pagará impuesto alguno Nacional, Departamental ni Municipal, de conformidad por lo dispuesto en la Ley 30 de 1911. 

  


Artículo 29. La exportación de la sal marina Nacional no está sujeta al pago de derechos de exportación. Los exportadores de sal están obligados a noticiar al administrador general, con la debida anticipación, los despachos que se propongan hacer, a fin de que por aquel empleado se tomen, con anuencia del Ministerio de Hacienda, todas las precauciones necesarias para evitar el fraude. 

  


Artículo 30. Son gastos de la administración general los provenientes de personal y del material. Se consideran como gastos de personal los sueldos y los viáticos de los empleados, y como gastos de material los que se detallan en el artículo 34. 

  


Artículo 31. Cuando el administrador general, en ejercicio de sus funciones, saliere del lugar de su residencia en visita de inspección a las salinas, tendrá derecho a viáticos a razón de $3 por día. Para emprender estas visitas el administrador necesita de la autorización del Ministro de Hacienda, salvo en los casos de urgencia, en los que podrá prescindir de la autorización previa, dando cuenta al Ministro una vez terminada la visita. 

  


Artículo 32. Los miembros de las secciones ambulantes de los resguardos tendrán como viáticos, cuando salgan a comisión, $ 0-50 diarios los Cabos y $ 0-25 diarios los guardas y remeros. Cuando el jefe de resguardo de Barranquilla sustituya al administrador en las visitas ordenadas por el Ministro, tendrá $ 2 diarios como viáticos, los otros miembros de los resguardos, cuando tengan que moverse del lugar de su acantonamiento por razón de comisiones ordenadas por el administrador, tendrán también derecho a viáticos de $ 0-50 diarios los jefes de comisión y de 4 0-25 cada uno de los guardas y remeros. 

  

Para que las comisiones de los resguardos tengan derecho a viáticos deben haber sido autorizadas por el administrador o por el empleado a quien este delegada esa facultad. 

  


Artículo 33. En la comandancia de los resguardos y de las celadurías se llevará una cuneta rigurosa del os días efectivos en que las comisiones presten verdadero servicio de comisión. Las cuentas por viáticos a más de las firmas de los interesados, llevarán la del respectivo celador o jefe de resguardo. Sin este requisito no serán visadas por el administrador. 

  


Artículo 34. Se considerarán como gastos de material los siguientes: arrendamiento de locales; útiles de escritorio y gastos de imprenta; alumbrado, provisión de agua potable; rol de trabajadores; construcción y reparación de edificios; apertura y limpia de las vías de comunicación de las salinas, tanto terrestre como fluviales; apertura de las bocas de Ríoviejo cuando, cegadas éstas, constituyan una amenaza de inundación para las salinas del Torno; compra y reparación de vehículos, básculas, herramientas y utensilios, muebles para las oficinas; combustibles o velas para las embarcaciones de los resguardos; y todos los gastos necesarios para la explotación, conservación, y mejora de las salinas. 

  


Artículo 35. De los gastos de material tienen el carácter de ordinarios los siguientes: arrendamiento de locales; útiles de escritorio, alumbrado y agua para las oficinas, y combustible y velas para las embarcaciones de los resguardos. Los otros son extraordinarios. 

  


Artículo 36. Para atender a los gastos mensuales que causen el personal y material ordinario el cajero contador extenderá libranzas a cargo de la administración de la aduana de Barranquilla, autorizadas por el administrador general. 

  

Parágrafo. Pro resolución especial del Ministerio de Hacienda se fijará el presupuesto mensual de los gastos de personal y material ordinarios, por cuyo monto han de extenderse las libranzas de que habla este artículo. De dicha resolución se enviarán sendas copias autorizadas al administrador de la aduana de Barranquilla y la corte de cuentas. 

  


Artículo 37. Para los gastos extraordinarios se necesita la autorización especial del Ministro de Hacienda, y para cubrirlos el cajero contador girará también libranzas a cargo de la administración de la aduana de Barranquilla, a las cuales se agregará la orden del Ministro. 

  


Artículo 38. Se harán por cuenta de la Nación todos los gastos necesarios hasta poner la sal a punto de ser recogida, todos los demás que se originen de la explotación y recolecta, empaque, almacenaje, pesada, embarque, conducción a las aduanas, etc., son de cargo de los explotadores. 

  

Explotación de las salinas. 

  


Artículo 39. Podrán los particulares, en las condiciones de este Decreto, recolectar y vender la sal que producen las salinas marítimas nacionales que se benefician actualmente y las que en adelante dispongan beneficiar el Gobierno. 

  


Artículo 40. Con el objeto de que los particulares puedan ocurrir a solicitar licencias para la explotación de sal marina, el administrador general avisará al público por medio de carteles y de anuncios en los periódicos el hecho de hallarse cristalizada una salina y a punto de ser explotada; fijará en los mismos carteles y anuncios el termino en que deben hacerse las peticiones de recolección, y anunciará la cantidad de sacos de sesenta y dos y medio kilogramos en que ha sido aforada la cosecha. 

  


Artículo 41. Los particulares que quieran obtener licencias de explotación la solicitarán dentro del plazo fijado, por medio de memorial dirigido al administrador general. En el memorial expresarán la cantidad de sal que desean recolectar, el nombre de la salina, la aduana por donde piensan hacer la introducción, el compromiso que contraen de pagar oportunamente os derechos de consumo, y el de constituir fianza para responder del pago de tales derechos. El memorial deberá estar firmado por el peticionario y por el fiador, y adjuntos a él se acompañarán un certificado del administrador de la aduana, y otro certificado del registrador de instrumentos públicos, del que aparezca que el fiador es propietario de fincas raíces de valor mayor que los derechos que va a garantizar y que tales fincas están libres de toda clase de gravamen. En la respectiva escritura de fianza se expresará precisamente que el fiador renuncia al beneficio de excusión, pero la fianza será innecesaria si el interesado deposita previamente el valor total del os derechos. 

  


TEXTO CORRESPONDIENTE A [Mostrar]


Artículo 42. Terminado el plazo para las solicitudes de explotación, el administrador general procederá a extender a favor de cada peticionario una licencia de explotación por la cantidad solicitada; pero no entregará esas licencias sino cuando los interesados otorguen con las conformidades legales la fianza a que se refiere el artículo anterior. 

  

Parágrafo. Si el producto calculado del as salinas no alcanzare a cubrir los pedidos, el administrador los distribuirá proporcionalmente entre los peticionarios, teniendo como base, por un lado, el producto calculado. Y por otro, la cantidad solicitada por cada uno de aquellos. 

  


Artículo 43. Perfeccionados los contratos de fianza, que el administrador general aceptará a nombre del Gobierno, este empleado los conservará bajo su custodia para hacerlos efectivos, llegado el caso. En la administración se llevara un libro de registro de fianzas en que se anotarán con claridad los detalles de ellas y sus vencimientos. 

  


Artículo 44. Otorgadas las fianzas los interesados acudirán a la celaduría de la salina para hacer inscribir sus licencias en el libro de registro de que habla el ordinal 1º del artículo 20. 

  


Artículo 45. Habrá en cada salina o grupo de salinas en explotación un director oficial de explotación, que será nombrado por el ministro de Hacienda; pero éste podrá delegar la facultad de hacer el nombramiento al administrador general en cada caso especial. 

  


Artículo 46. El director de explotación es el representante de los tenedores de licencias para recolectar sal, y como tal es el que, a nombre de estos. Dirige todas las operaciones de recolección, empaque, bodegaje, pesada y expedición y transporte de las sales a las aduanas, y el que hace todos los gastos que estas operaciones requieren, todo ello bajo la inmediata vigilancia e inspección de los celadores. 

  


TEXTO CORRESPONDIENTE A [Mostrar]


Artículo 47. En el reglamento de la administración se detallarán as funciones de los directores de explotación, las cuales serán en forma que queden garantizados los derechos e intereses del fisco y de los explotadores. 

  


Artículo 48. Antes de entrar a ejercer el cargo de director de explotación, el individuo nombrado deberá prestar, con las formalidades legales, una fianza de $1.000 a $ 5.000 cuya cuantía fijará el Ministro de Hacienda en cada caso. Para esta fianza solo serán admitidos como fiadores los individuos que reúnan las condiciones exigidas por el artículo 2376 del código Civil. 

  


Artículo 49. El administrador general fijará oportunamente la fecha en que debe comenzar la explotación a fin de que para ese día estén ya otorgadas las fianzas, y los explotadores o el director de explotación tenga listos el personal de trabajadores y los otros elementos necesarios para la recolecta. 

  

Cuando se trate de salinas muy distantes y de difícil comunicación con Barranquilla, el administrador podrá facultar al celador para fijar la expresada fecha. 

  


Artículo 50. La recolección de la sal correspondiente a una licencia se hará en él termino prudencial que fije el celador respectivo al serle presentada aquella para su registro en los libros de la celaduría. El administrador general si lo creyente conveniente, en el caso de reclamo de los interesados, podrá ampliar o disminuir ese término. 

  


Artículo 51. El tenedor de licencia que no termine la recolecta dentro del plazo que se haya fijado, según el artículo anterior, o que ni siquiera diera comienzo a ella. Salvo caso fortuito o fuerza mayor, perderá el derecho a continuar explotando en el segundo. 

  


Artículo 52. Si terminada la recolección de la sal adjudicada en determinada salina, quedará algún excedente en las charcas o depósitos, el administrador general, procederá a prorratearlo entre los explotadores que lo deseen, con el mismo procedimiento indicado en el artículo 42º si los explotadores no quisieran tomar el excedente, el administrador general, con la anuncia del ministerio de Hacienda, dispondrá lo conveniente para recolectar la sal por cuenta del Gobierno y venderla en pública subasta, tomando como base de la licitación el valor de los derechos y los gastos de recolección. 

  

Solo en caso de que los recolectores no quieran tomarla, y de que no convenga a los intereses de la Nación él recogerla y venderla por su cuenta, podrá ordenarse la licuación de la sal excedente en una salina de explotación. 

  


Artículo 53. Los explotadores gozarán de un plazo de noventa días, a partir del día en que termine la recolección, para sacar la sal de las bodegas de la salina, conducirla a la aduana de internación y pagar los derechos de consumo. Si dejaren transcurrir ese término sin disponer de la sal. El administrador general, por medio de resolución. Declarará que la sal ha sido abandonada, y procederá a venderla en licitación pública, teniendo como base el valor de los derechos y los gastos de recolección y de empaque, que se declararán a favor del Tesoro nacional. 

  

Llegado este último caso y vendida la sal, se ordenará la cancelación de la fianza si el producto de la venta ha cubierto el valor de los derechos y los gastos, o se la hará efectiva por la diferencia o quiebra que resultare. 

  


Artículo 54. El administrador general, a solicitud del dueño de la licencia, y antes de que la sal sea extraída de la bodega de la salina, puede cambiar la aduana de internación de la sal, de lo cual dará aviso a los respectivos administradores de aduana. También podrán los dueños de licencia traspasarla a terceros, siempre que los fiadores acepten expresamente el traspaso a que el nuevo interesado constituya fianza. 

  

Clasificación de la sal 

  


Artículo 55. Para los efectos fiscales, la sal marina nacional se considera dividida en tres clases, así: pertenece a la primera clase la sal que producen las salinas del Torno y del Puerto de Belillo, y la sal refinada o compactada por cualquier procedimiento, pertenece a la tercera clase la sal llamada espuma, y a la segunda clase la calidades intermedias. 

  

Considerase como sal de tercera clase, para los mismos efectos, la que, explotada en las salinas de Ríohacha y la Guajira, se interne por el Puerto de Ríohacha con destino a las provincias de Padilla y Valledupar. Esta sal no podrá ser reembarcada con destino a lugares distintos de las provincias nombradas, sin haber sido presentada ante la celaduría para ser clasificada nuevamente, de manera que pague los derechos correspondientes a la clase a que pertenece. 

  


Artículo 56. La sal que produzcan las salinas particulares será clasificada por el administrador general, para lo cual tomará como norma la clasificación del artículo 55, es decir, que será sal de primera clase la que iguale en calidad a la que producen las salinas del Torno y de puerto Belillo (que es particular), sal de tercera clase la de espuma, y de segunda las de calidades intermedias. 

  

Internación de la Sal 

  


Artículo 57. Dentro del plazo que señala el artículo 53, los dueños de las licencias dispondrán lo conducente para despachar la sal explotada de la salina a la aduana, y el celador hará el despacho con la vigilancia necesaria, enviará a la aduana junto con el cargamento, la guía de que habla el artículo 20, ordinal 6º, expedirá al interesado el certificado correspondiente y dará aviso diario al administrador general de los despachos que haga. Los explotadores, por su parte, presentarán en la aduana un manifiesto por la sal que internen, en la misma forma que si se tratara de mercancías de importación. 

  

Parágrafo. Serán de cargo de los explotadores los gastos del viaje de ida y de regreso de los guardas que custodian la sal de las salinas a las aduanas. 

  


Artículo 58. Recibidos en la aduana los cargamentos se procederá a repesarlos y a liquidar los correspondientes derechos de consumo y a hacerlos efectivos. 

  


Artículo 59. Si hubiere diferencia en más entre la cantidad de las que expresen las guías expedidas por los celadores y las que resulte al ser repesada en las aduanas, los explotadores pagarán los derechos correspondientes al exceso que resultare, si la diferencia fuere en menos, se les podrá reconocer a los explotadores una merma hasta del cuatro por ciento en la sal procedente de las salinas de la Guajira y Ríohacha que sea internada por los puertos de Santa Marta, Barranquilla y Cartagena, y hasta del uno por ciento en los demás casos. 

  


Artículo 60. Cumplidas las formalidades expresadas en los dos artículos anteriores, el administrador de la aduana expedirá a favor del explotador un certificado de depósito por la cantidad exacta de sal recibida, en que constará la serie a que pertenece, el certificado, su número y la fecha de su expedición, número y peso de los sacos, su procedencia, la clase de la sal, el número y la fecha de la licencia concedida al explotador, la atestación de que han sido pagados íntegramente los derechos de consumo y la suma a que estos ascienden. También se dejará constancia en el certificado de la conformidad o de la diferencia en el número y en el peso de los bustos de sal, entre el aviso del celador y el que resulte en la aduana, con una ligera explicación de la diferencia, si la hubiere, y el lugar y señas precisas del local en que va a ser depositada la sal. Estos certificados de depósito se distinguirán por series y números, cada serie que se marcara con una letra, corresponderá a una licencia y será numerada en sucesión continua. Los certificados de depósito durarán en vigencia mientras exista en depósito la sal que amparan. 

  


Artículo 61. Antes de retirar la sal de la aduana para llevarla al depósito, el interesado presentará el certificado de depósito en la administración general de la salina de Barranquilla, o en las celadurías o comandancias de resguardo en los otros puertos, para que allí sea visado y se tome nota de él en un registro, y para que por la misma administración general o resguardo se vigile el traslado de la sal al depósito. 

  


Artículo 62. Los administradores de aduanas formarán mensualmente un cuadro de movimientos de sales internadas, con separación de procedencias y clases, y de los derechos cobrados sobre ellas. Ese cuadro se extenderá en tres ejemplares. De los cuales se remitirá uno al Ministerio de Hacienda, otro a la corte de cuentas y otro se conservará en la aduana. 

  

De las Guías 

  


Artículo 63. Las guías que se expiden a favor de los tenedores de sal marina son de dos clases: guías de transporte y guías de consumo. 

  

Las guías de transporte sirven para amparar la sal que se moviliza. Y serán expedidas por la administración general o por los otros empleados del ramo, según los lugares, y por las autoridades políticas a quien el administrador general faculte al efecto. En estas guías expresará claramente la serie a que pertenecen, su número de orden, fecha y lugar de su expedición, destino de la sal que amparan, término de su vigencia y firma del empleado que la expide. 

  


Artículo 64. Las guías de consumo, como su nombre lo indica, están destinadas a amparar la sal que se expide en los mercados, se expedirán por el administrador general o por los empleados del ramo, a razón de una por cada saco de 62 ½ kilogramos de sal. En ellas se expresará la clase de sal, guía y número, fecha y lugar de su expedición, lugar donde se va a consumir la sal y término de su vigencia. 

  

Estas guías pueden ser endosadas y revalidadas siempre que sé este dentro del término de su validez. Los endosos deben llevar la fecha en que se hagan, y la revalidación estará a cargo del administrador general, de os jefes de resguardo o de la primera autoridad políticas de Municipio donde no hubiere empleados del ramo de sales. 

  


Artículo 65. Cuando el poseedor de un certificado de depósito necesite retirar una parte de la sal depositada, solicitará del administrador de aduana que lo expidió, que se lo cambie por otro que ampare la sal que no va a ser moviliza, y que le entregue una orden para que el empleado competente lo expida por la diferente la correspondiente guía de transporte. Dicha orden contendrá todos los datos del certificado del cual se deriva. 

  


Artículo 66. Las guías de transporte pueden convertirse en guías de consumo, para lo cual les bastará a los interesados presentarla a los empleados encargados de este servicio, quienes les entregarán las guías de consumo que se soliciten a cambio o a cuenta de las de transporte, las cuales recogidas, anuladas y remitidas mensualmente por la oficina respectiva a la administración general. 

  

Cuando se soliciten las guías de consumo a cuenta de las de transporte, se entregará una nueva guía de esta clase por el saldo de sal excedente a la resguardada por las guías de consumo. A su vez las guías de consumo pueden convertirse, de modo análogo, en guías de transporte. 

  


Artículo 67. Las guías de transporte deben ser presentadas en los lugares de tránsito a los empleados de la renta, y en su defecto a la primera autoridad política del lugar, para su registro y anulación parcial. 

  


Artículo 68. La vigencia de las guías de transporte se fijará prudencialmente por el empleado que la expida, teniendo en cuenta las distancias, clases de vehículos, medios y demás circunstancias del tráfico. Las guías de consumo tendrán treinta días de vigencia, contados desde su fecha ó desde la fecha de su revalidación. 

  


Artículo 69. Los particulares en virtud de las guías que se les expidan por los empleados del ramo, pueden dar guías parciales a los compradores del artículo. Estas guías deben ser registradas en el momento de su expedición en la administración general o en la celaduría o resguardo respectivos, según el caso, bajo la firma del jefe de la oficina. Las guías parciales determinarán claramente el número de la guía general de que dependen, y en el talonario correspondiente que se dejará también la misma constancia. Estos talonarios deben ser presentados a la administración o a las celadurías o resguardos cuando termine el expendio del lote correspondiente a la guía general. 

  


Artículo 70. Se autoriza así mismo a los dueños de guías parciales para expedir subguías. Están deberán ir visadas por el empleado principal de la renta en el lugar donde se verifique la transacción; a falta de éste, por la primera autoridad política del lugar. 

  


Artículo 71. El jefe del resguardo de Calamar registrará las guías de la sal que por allí pase y les pondrá el sello del resguardo en parte bien visible. 

  


Artículo 72. La administración general reglamentará inmediatamente, sobre las bases generales establecidas en este Decreto, todo lo que se refiere a las guías de transporte y de consumos tanto generales como parciales. 

  

De las salinas de propiedad particular 

  


Artículo 73. Las salinas marítimas de propiedad particular situadas en la Costa Atlántica podrán ser explotadas por sus dueños siempre que estos se sometan a las condiciones y formalidades de este Decreto. 

  


Artículo 74. Los dueños de las empresas salinas acreditarán ante el ministerio de Hacienda el derecho que tengan a ellas con la presentación de los títulos de propiedad para que el ministro, una vez cerciorado de la validez de ellos, ordene al administrador general la inscripción de dichas salinas en un registro que deberá abrir al efecto. 

  


Artículo 75. También podrán los particulares instalar salinas artificiales por su cuenta, siempre que las construyan de capacidad no menor de cincuenta toneladas y que obtengan previamente permiso del Gobierno, las salinas que así se construyan su equiparán, para los efectos de la explotación, a la de que habla el artículo 73. 

  


Artículo 76. Los dueños de salinas marítimas que se propongan explotarlas darán aviso al administrador general por lo menos con treinta días de anticipación a la fecha en que ha de comenzar la recolecta, y cumplirán todo lo prescrito en el artículo 41º con respecto a los particulares que quieran recolectar sal en las salinas nacionales. Una vez constituida la fianza, se les expedirá la licencia correspondiente, que deberán hacer inscribir en la respectiva celaduría, de conformidad con el artículo 44. 

  


Artículo 77. En las salinas de propiedad particular sus dueños o administradores tendrán el carácter de directores de explotación, sin necesidad de nombramiento ni de otorgamiento de fianza. 

  


Artículo 78. Las salinas particulares están sometidas en todo tiempo a la vigilancia de los resguardos y a la inspección del administrador general, los dueños de ellas, en las épocas de explotación, están obligados a suministrar por su cuenta alojamiento a la sección del resguardo que les preste el servicio de vigilancia. 

  


Artículo 79. Los dueños de las salinas particulares pueden explotarlas por si mismos o contratar la explotación y sus productos con terceras personas, dando aviso oportuno al administrador general y al respectivo celador. En uno y otro caso se entiende que la licencia faculta al tenedor de ellas para llevar a cabo todos los trabajos preparatorios a la explotación. 

  


Artículo 80. Son aplicables a la explotación de las salinas marítimas de propiedad particular todas las demás disposiciones pertinentes de este Decreto sobre explotación de las nacionales, especialmente las referentes a término para la explotación, plazo para la internación de la sal explotada, pago de derechos y procedimiento sobre la sal que resultare exceder a la cantidad por la cual se expidió la licencia. 

  

De la sal destinada a los puertos del pacifico 

  


Artículo 81. La sal que se recolecte en las salinas de la Costa Atlántica puede ser internada no solo por los puertos habilitados de dicha Costa, sino también por los de la Costa el Pacifico. 

  

En este último caso la sal deberá ser presentada primero en la respectiva aduana del Atlántico, dentro del plazo y con los mimos requisitos y formalidades que si fuera a ser internada por ésta. Será recibida y pesada por el administrador de dicha aduana, quien reconocerá las mermas o el exceso en los términos del artículo 59, y la mantendrá en los almacenes por el término prudencial que él mismo fije para que sea embarcada por los interesados con destino al puerto del Pacífico que ellos quieran, mediante las formalidades establecidas para el embarque de los productos de exportación. 

  

El administrador de la aduana expedirá, para cada caso, una guía por duplicado, firmada por él y por el contador, en que conste el nombre del expedidor, cantidad, calidad y procedencia de la sal, destinatario y puerto del destino, nombre del buque y de su capitán, y fecha de la expedición. 

  


Artículo 82. Antes de que la sal sea embarcada los interesados deberán otorgar una fianza a satisfacción del administrador de la aduana para garantizar que la sal será desembarcada efectivamente en el puerto del Pacífico a que va destinada. La cuantía de la fianza será suficiente para cubrir los derechos de consumo que pagaría la sal si fuera internada por un puerto del Atlántico. Será innecesaria la fianza cuando se deposite el valor de los derechos. 

  


Artículo 83. El embarque de la sal podrá hacerse sin pasar por la misma aduana cuando se transborde directamente de las embarcaciones que la traen de las salinas a las que han de conducirla al Pacífico. En este caso las operaciones del transbordo y del repeso serán presenciadas por los empleados que designe el administrador general de las salinas y por el empleado que designe el administrador de las aduanas. 

  


Artículo 84. El despacho de los buques que conduzcan sal destinada a los puertos del Pacífico deberá hacerse con los mismos requisitos señalados en las disposiciones aduaneras para los buques que se despachan para el exterior. 

  


Artículo 85. La sal que llegue a un puerto del Pacífico sin los requisitos apuntados en los artículos anteriores, o que se desembarque en un puerto distinto del mismo litoral, será considerará cono procedente de puertos extranjeros, y por consiguiente, estará sujeta al pago de los derechos de importación. 

  

En el caso de que el desembarque se haga en un puerto del Atlántico será considerada como de contrabando y decomisada. 

  


Artículo 86. Si transcurridos tres meses después de hecho un despacho de sal para un puerto del Pacífico, no se presentare en la aduana de origen el comprobante de haberse desembarcado toda la sal en el lugar de su destino, el administrador procederá a hacer efectiva la fianza otorgada, o a declarar a favor del Tesoro Nacional, por vía de multa, el valor de os derechos depositados. 

  


Artículo 87. Llegado un cargamento de sal nacional a un puerto habilitado del Pacífico, se practicaran con él las mismas formalidades que se exigen para el recibo y reconocimiento de mercancías procedentes del extranjero, y se entregará al destinatario junto con el duplicado de la guía de que habla el artículo 81, en la cual extenderán el administrador y el contador, certificado de la cantidad y de la calidad de la sal introducida y en la fecha de la introducción. Esta guía será presentada por el interesado en la aduana donde se hizo el despacho para que el administrador de ella tome nota de haber llegado al lugar de su destino, en el libro de despachos para el Pacífico que al efecto debe abrir, y para que devuelva inmediatamente al interesado los derechos que haya depositado o le cancele la fianza que haya otorgado. 

  


Artículo 88. La sal nacional llegada a un puerto del Pacífico debe ser retirada de las bodegas de la aduana dentro de las veinticuatro horas después de hecho el reconocimiento; si así no se hiciere, pagará un derecho de bodegaje de diez centavos diarios por cada saco. 

  


Artículo 89. El capitán o patrón de embarcación que admita sal nacional en lugar diferente de os puertos habilitados del Atlántico, para ser transportada al Pacífico, sin estar provista de la guía de que trata el artículo 81, incurrirá en la multa de un peso por cada doce y medio kilogramos de sal que se le encuentre. 

  

La multa se impondrá y se hará efectiva por el administrador de la aduana del puerto en que se descubra la informalidad. 

  


Artículo 90. De conformidad con la facultad que a los dueños de licencia de explotación concede el artículo 54, pueden ellos resolver el envío de toda o de parte de la sal que aún este en las bodegas de la salina a los puertos de Pacífico. La misma facultad tiene los dueños de sal ya internada, de poder enviarla a un puerto del Pacífico, pero sin derecho a pretender la devolución de los derechos de consumo que por ella se hubieren pagado. 

  

Del fraude a la renta y sus penas 

  


Artículo 91. Serán defraudadores de la renta de salinas marítimas: 

  

1° los individuos que produzcan, recolecten, transporten, internen o den al consumo sal marina de procedencia nacional, violando cualquiera de las formalidades atrás indicadas, o en cantidad mayor o de clase distinta de la que debiera; 

  

2° Los que induzcan de contrabando sal extranjera y los que la transporten, internen o den al consumo; 

  

3° Los que a cualquier título adquieran sal comprendida en alguno de los casos indicados en los dos ordinales anteriores. 

  

4° Los que recolecten sal en las salinas particulares sin llenar los requisitos exigidos por este Decreto; 

  

5° Los que instalen salinas artificiales sin permiso previo del Gobierno, o las instalen de capacidad diferente de aquellas para la cual obtuvieron permiso; y 

  

6° Los que internen por las aduanas de la República sal extranjera, haciéndola pasar como nacional. 

  


Artículo 92. Los defraudadores de que trata el artículo anterior incurrirán en las siguientes penas: 

  

Los comprendidos en los ordinales 1º, 2º y 3º perderán la sal que se les aprehenda, pagarán lo que corresponda por el impuesto de consumo o de importación, según el caso, y se les impondrá una multa de diez centavos por cada doce y medio kilogramos de sal; a los indicados en los ordinales 4º y 5º se les impondrá una multa de cincuenta a trescientos pesos y se les decomisará la sal que lleguen a producir. 

  

Los indicados en el ordinal 6º perderán la sal que se le aprehenda, pagarán los derechos de introducción que debieron haber pagado, perderán lo que hubieren cubierto por derecho de consumo y se les multará con diez centavos por cada doce y medio kilogramos de sal. 

  

En todos los casos de fraude a la renta, los defraudadores perderán a favor de la Nación los vehículos en que transporten la sal, si fueren de su propiedad, si los vehículos fueren de terceros, se decomisarán también si se llega a comprobar que éstos son cómplices, auxiliadores o encubridores del fraude. 

  


Artículo 93. Serán funcionarios de instrucción en los casos de fraude a la renta, el respectivo juez de renta y el administrador general de las salinas marítimas, y los celadores y jefes de resguardo a quienes aquellos comisionen al efecto. 

  


Artículo 94. El procedimiento para la investigación para la investigación de los delitos de fraude a la renta y disposición de las especies confiscadas se acomodará, por analogía, a lo dispuesto en la Ley 85 de 1915, en su capítulo 6º, para los casos de contrabando a la renta de aduanas, el 1º que no se oponga a las disposiciones del presente Decreto. Los juicios se seguirán por las autoridades judiciales que señala la Ley96 de 1914, y por el procedimiento prescrito en el capítulo 5º, título 10. Libro 3º del Código Judicial. 

  


Artículo 95. El producto liquido de la venta en pública subasta de la sal de contrabando se distribuirá así: el cuarenta por ciento (40 por 100) para el fisco; el treinta por ciento (30 por 100) para los aprehensores, sean o no miembros de los resguardos; y el treinta por ciento (30 por 100) para los denunciantes. 

  

Cuando no haya denunciantes el treinta por ciento se adjudicará también al fisco. En ningún caso podrán ser considerados como denunciantes los empleados de la renta. 

  

Los vehículos decomisados, que pertenecerán a la Nación, podrán también ser rematados o destinados al servicio público, según convenga. 

  

Disposiciones finales 

  


Artículo 96. Cuando de conformidad con lo dispuesto en el artículo 40, se haya avisado al público que una salina esta cristalizada, y no se presentará ninguna solicitud de explotación, ni conviniere a los intereses del fisco hacer la explotación por cuenta de la Nación, el administrador general, previa consulta con el Ministro de Hacienda, puede ordenar la licuación de la salina si se hiciere difícil o muy gravosa su vigilancia. 

  


Artículo 97. Quedan derogados los siguientes Decretos ejecutivos: número 1174 de 1910, número 40, 165 y 123 de 1911, número 495 de 1912, número 167 y 183 de 1913, número 319 y 982 de 1914, número 611 de 1915, y número 205, 1759 y 1863 de 1916. Se derogan así mismo los artículos 13 a 21 del Decreto ejecutivo número 1068 de 1911, y todas las demás disposiciones ejecutivas y los Decretos y Resoluciones de la inspección de las salinas marítimas que sean contrarios al presente Decreto. 

  


Afecta la vigencia de: [Mostrar]



Artículo 98. Este Decreto entrará en vigencia desde su publicación en el Diario Oficial. 

  

Comuníquese y cúmplase. 

  

Dado en Bogotá, á 29 de marzo de 1917. 

  

JOSE VICENTE CONCHA - El Ministro de Hacienda, TOMAS SURÍ SALCEDO.