DECRETO1911931193101 script var date = new Date(30/01/1931); document.write(date.getDate()); script falsefalseDIARIO OFICIAL. AÑO LXVII. N. 21655. 1, ABRIL. 1931. PÁG. 7.MINISTERIO DE OBRAS PUBLICASPor el cual se reforman los Decretos números 839 y 1430 de 1929DEROGADOfalsefalseTransportefalseDECRETO ORDINARIO01/04/193101/04/19312165577

DIARIO OFICIAL. AÑO LXVII. N. 21655. 1, ABRIL. 1931. PÁG. 7.

DECRETO 191 DE 1931

(enero 30)

Por el cual se reforman los Decretos números 839 y 1430 de 1929

Estado del documento: Derogado.[Mostrar]

Subtipo: DECRETO ORDINARIO

El Presidente de la República de Colombia, 

  

en uso de sus facultades legales, 

  

DECRETA

  


Artículo 1º. En los puertos de La Dorada, Puerto Berrío y Magangue, donde existe servicio permanente en las Inspecciones Fluviales, queda terminantemente prohibido el cobro de cualquier emolumento por los servicios que están obligadas a prestar dichas Oficinas, cualquiera que sea el día o la hora en que se les solicite. 

  


Artículo 2º. Por los trabajos extraordinarios que presten las demás Oficinas Fluviales, de que tratan los Decretos números 839 y 1430 de 1929, el Capitán o la Agencia del barco respectivo pagarán la suma de un peso por cada uno de los permisos de cargue, descargue o zarpe cuando se trate de embarcaciones de capacidad mayor de cien toneladas y cincuenta centavos cuando las embarcaciones sean de diez a cien toneladas. 

  

Parágrafo. Las embarcaciones cuya capacidad sea menor de diez toneladas no están obligadas a pagar los servicios en horas extraordinarias o días feriados, quedando las autoridades fluviales obligadas a prestar dichos servicios. 

  


Artículo 3º. Para los efectos del artículo anterior, se entenderán por horas extraordinarias las comprendidas entra las seis de la tarde y las seis de la mañana, y todas las de los domingos y días feriados. 

  


Artículo 4º. Ninguna otra hora podrá considerarse como extraordinaria, y los empleados que cobraren cualquiera remuneración en horas diferentes o exijan el pago de un servicio que no se necesite, y en general en todos aquellos casos en que se trate de hacer cobros indebidos, serán sancionados con la destitución del empleo, sin perjuicio de la acción penal a que pudiere haber lugar. 

  


Artículo 5º. De las cantidades que se recauden de acuerdo con el presente Decreto, se expedirán recibos numerados, en los que se exprese el motivo del cobro, nombre del barco y del Capitán, número del viaje, fecha, hora, etc., y en letras y números la cantidad percibida, firma del empleado y el sello de la Oficina. 

  


Artículo 6º. Los recibos de que trata el artículo anterior se extenderá en cuatro ejemplares del mismo tenor, dos de los cuales quedarán en poder del Inspector o Intendente o Jefe de la Oficina Fluvial (uno para el archivo y otro para acompañar en la cuenta mensual que debe rendir el Cajero Fluvial de Barranquilla) y los otros dos se entregarán al Capitán respectivo, para que uno de ellos sea presentado al Cajero Fluvial de Barranquilla, quien ejerce la fiscalización de los recaudos de que trata este Decreto. 

  


Artículo 7º. Los permisos que en horas extraordinarias o días feriados soliciten a las Intendencias, Inspecciones u Oficinas Fluviales las embarcaciones oficiales, no causarán el pago de derecho alguno y deberán ser atendidos sin demora por el Inspector a quien corresponda el turno. 

  


Artículo 8º. Las lanchas y canoas destinadas a servicio privado no están obligadas a solicitar permisos de cargue, descargue o zarpe. 

  


Artículo 9º. Los Inspectores Fluviales de los puertos intermedios deben presentarse personalmente en el lugar de atraque desde el momento en que el buque anuncia su llegada por medio del pito, para prestar los servicios de su cargo; si no estuvieren allí, el buque no se demorará por esta causa, pero el Capitán dejará constancia del hecho en el diario de navegación con la firma de dos pasajeros de primera clase, a fin de que el Superintendente General exija la responsabilidad consiguiente. Y en el caso de zarpe, si el inspector no estuviere presente, podrá solicitarse el permiso de la primera autoridad política del lugar, y de no ser hallada podrá salir el barco dejando en el diario de navegación la respectiva constancia, en la forma indicada. 

  


Artículo 10. La Superintendencia General y las Intendencias, Inspecciones y Oficinas Fluviales, podrán sancionar las infracciones de las disposiciones sobre navegación o transportes fluviales y los reglamentos de servicio de puerto que no tengan señalada pena especial, con multas de cinco a cien pesos o con la suspensión de la patente que habilita a los empleados de a bordo para ejercer su oficio. 

  

Comuníquese y publíquese. 

  

Dado en Bogotá a 30 de enero de 1931. 

  

ENRIQUE OLAYA HERRERA 

  

El Ministro de Obras Públicas, 

  

German URIBE H.